miércoles, 4 de abril de 2012

El destino nos hizo amigas, pero el corazón hermanas.


Nos reímos. Y seguimos riéndonos así. Hablando sin saber muy bien de qué ni por qué.
Después decidimos colgar, prometiendo que nos llamaremos mañana. 
Es una promesa inútil: lo hubiéramos hecho de todos modos. 
Cuando pierdes tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta,
cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco,
cuando estamos juntas no existe el miedo, no existe nada, solo una amistad que sabemos que vale mas que nada*


No hay comentarios:

Publicar un comentario